#TradWives: las mujeres anti-feministas que quieren regresar a la época del machismo

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Resulta tanto interesante como frustrante encontrarse con mujeres que se quejan del feminismo y que, a través de distintas expresiones, afirman que no se sienten identificadas con el movimiento a pesar de que –literalmente– sin él no tendrían la misma oportunidad de expresarse, de poder estudiar, de ejercer una profesión o de tener una libertad que les permita ser personas plenas e independientes. En México es bastante común encontrarse con esos personajes, quienes se sienten más identificados con la cultura tradicional de “la mujer que está para servir a su familia”, mientras que señalan que las mujeres feministas son “exageradas”, juzgándolas por exigir libertad sobre sus elecciones. Esa ideología no es exclusiva de este país, en otros lugares del mundo se está popularizando el término Tradwives o #Tradwives, las cuales llaman a una regresión en la que glorifican su status sumiso como amas de casa y anteponen a su marido frente a cualquier cosa.

Una Tradwife o las tradwives, según The Guardian y otros medios, son mujeres que deciden alejarse de la educación y el trabajo y enfocarse plenamente a sus hijos, a su familia y a su hogar, siempre publicando constantemente lo “positivo” que es. Esta moda está creciendo en el Reino Unido y Estados Unidos, y prácticamente se enfoca en promover los valores “tradicionales” que fueron establecidos hace más de medio siglo, y que actualmente son vistas como machistas, ya que en ese tiempo se esperaba que las mujeres se encargaran completamente de su esposo, que callaran, y que no tuvieran interés en asuntos políticos o académicos. 

 

Lo interesante de esto, es que estas mujeres rechazan el feminismo y dicen que su feminismo es el “verdadero” ya que ellas eligen no trabajar y dedicarse de pleno a su familia. Irónicamente, sin el feminismo, ellas no tendrían la oportunidad de elegir. Y, digamos que, si -por azares del destino– ellas tuvieran un esposo violento y quisieran irse de su casa y buscar otro matrimonio más próspero– podrían hacerlo gracias al feminismo, y a los cambios que ha logrado desde el siglo XX. 

El problema con esto, tal como señala Hadley Freeman, es que este movimiento está principalmente vinculado con grupos de ultra derecha y de supremacismo blanco, los cuales por lo general están más cerca de los ideales conservadores que dictan que las mujeres deben mantenerse sumisa frente a los hombres. Asimismo, otro problema es que, en su afán de querer encontrar una identidad, rechazan aquella construida por mujeres que pueden ver el daño sistemático que hace mantener ese tradicionalismo (especialmente cuando involucran a sus hijas, quienes quizá sientan que no tienen una opción para decidir entre mantenerse como ama de casa o encontrar una vida independiente).

 

Por supuesto, las mujeres conservadoras de otras partes del mundo no se enfocan al supremacismo blanco, pero sirve como una forma de mantener el antiguo status quo y de proteger la violencia sistemática en contra de las mujeres. Esto no significa que todas las mujeres deban evitar ser ama de casa, o disfrutarlo, sino que al menos debe existir una conciencia sobre la elección y recordar que el poder de elegir es lo más importante que tienen. 

Estamos lejos de la época en la que se pensaba que las mujeres no podían hacer lo mismo que los hombres, pero es pleno siglo XXI, y el hecho de que puedan trabajar, votar, expresarse, divorciarse, elegir sobre su cuerpo, es una gran victoria frente al daño que tuvieron al ser reprimidas durante gran parte de la historia de la humanidad. Claro, ellas también tienen derecho a elegir, pero indudablemente su perspectiva está errónea.

Con información de GQ

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