Fundación Andrea 3.21 convierte donativos en terapias y oportunidades de inclusión
Con programas de atención, terapias y alianzas con especialistas, la organización reportó avances para mejorar la calidad de vida de personas con síndrome de Down, discapacidad intelectual y alteraciones neuromotoras; durante el último año reunió 828 mil 300 pesos para sostener sus acciones.

Por Osvaldo Granados
La atención especializada, el desarrollo de habilidades y la inclusión de personas con discapacidad en la vida cotidiana son parte del trabajo que Fundación Andrea 3.21 realiza en Puerto Vallarta, donde durante el último año fortaleció sus programas dirigidos a personas con síndrome de Down, discapacidad intelectual y alteraciones neuromotoras.
En su informe correspondiente al periodo de octubre de 2025 a septiembre de 2026, la organización reportó recursos por 828 mil 300 pesos, obtenidos mediante tres campañas de recaudación destinados a respaldar sus actividades y servicios. El financiamiento permite dar continuidad a acciones orientadas a mejorar las condiciones de desarrollo y participación de las personas atendidas y acompañar a sus familias.
TERAPIAS Y ATENCIÓN ESPECIALIZADA
El trabajo de Fundación Andrea 3.21 contempla la atención de personas con distintas necesidades de desarrollo, con el propósito de favorecer sus capacidades y generar mejores condiciones para su inclusión.
Como parte de este modelo, la organización trabaja con clínicas aliadas como CEAA, RIE y TELEDI, cuya colaboración contribuye a ampliar las alternativas de atención especializada. Durante la presentación de resultados, Raquel Sarahí González López, coordinadora del Centro 3.21, destacó el trabajo conjunto y compartió tres historias de personas que han registrado avances a través de los servicios recibidos.
La atención de personas con discapacidad no se limita a las terapias: también implica crear oportunidades para desarrollar habilidades, fortalecer su autonomía y reducir las barreras que dificultan su participación en la comunidad. En ese proceso, la colaboración de especialistas, familias e instituciones resulta fundamental para dar continuidad a los apoyos.
MÁS DE 828 MIL PESOS PARA SOSTENER LOS PROGRAMAS
Los recursos reportados por la fundación se obtuvieron a través de tres iniciativas de recaudación: la Carrera por la Inclusión 2026, que reunió 308 mil 50 pesos; el Mes del Testamento, con 355 mil 800 pesos, y el Calendario con Causa, que aportó 164 mil 450 pesos.
En conjunto, las campañas sumaron 828 mil 300 pesos, una bolsa destinada a respaldar la continuidad de las actividades de la organización. La disponibilidad de recursos es un factor clave para mantener servicios especializados y avanzar en la atención de una población que requiere apoyos específicos y acompañamiento constante.
La fundación también obtuvo por segunda ocasión la Acreditación de Institucionalidad y Transparencia del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), reconocimiento relacionado con sus prácticas institucionales y de rendición de cuentas.
LA INCLUSIÓN REQUIERE CONTINUIDAD Y PARTICIPACIÓN
El alcance de los programas para personas con discapacidad depende tanto de la atención profesional como de la existencia de redes de apoyo que permitan sostener los servicios en el tiempo. La participación de empresas, instituciones y ciudadanos contribuye a financiar estas acciones, aunque el reto de la inclusión también implica avanzar hacia entornos accesibles y una mayor participación de las personas con discapacidad en la sociedad.
Durante el informe anual, Fundación Andrea 3.21 reconoció a organizaciones y personas que respaldaron sus actividades. Entre ellas se encuentra Fundación Alas de Águila, cuya presidenta, Eva Contreras, recibió la distinción “Huellas de Inclusión” por seis años de apoyo sostenido.
La fundación también entregó la escultura Aquí estoy, obra de Germán Palacios Becerra, de Veta Vertical, y Agustín Núñez Carrillo, de JANC Estudio. La pieza representa a una niña con síndrome de Down y busca transmitir un mensaje de dignidad, diversidad y reconocimiento de la infancia.
Más allá de las campañas de recaudación, el desafío consiste en que las personas con discapacidad cuenten con atención adecuada, oportunidades para desarrollar sus capacidades y condiciones que les permitan participar plenamente en su comunidad. La continuidad de los programas y la colaboración entre familias, especialistas, organizaciones y sociedad son parte de ese proceso.




