Familiares de desaparecidos suman a su dolor la extorsión
A las preocupaciones, el dolor y la frustración que viven familiares de personas desaparecidas, se suma otra realidad que les afecta e impacta directamente, tanto en lo económico como en lo sentimental, la extorsión. Susana, del colectivo “Una luz para los desaparecidos de Puerto Vallarta” narra su situación

Por Osvaldo Granados
A la angustia permanente por no saber dónde están sus familiares, ahora se suma otra herida: la extorsión. Integrantes del colectivo Una Luz para los Desaparecidos de Puerto Vallarta denuncian que, además del dolor y la incertidumbre, enfrentan amenazas y exigencias económicas que profundizan el daño emocional y financiero.
Susana, integrante del colectivo, busca desde hace dos años a su pareja, Filiberto Nolasco, quien en marzo de 2024 fue privado de la libertad de manera forzada. Desde entonces, asegura, su familia no solo vive la ausencia, sino también intentos reiterados de extorsión.
“NOS PIDIERON DINERO Y NUNCA LO ENTREGARON”
En entrevista, relata que personas que se identificaron como responsables de la desaparición le exigieron dinero a cambio de supuestamente devolverle a su pareja.
“La extorsión es por parte de las mismas personas que lo levantaron. No tienen la mínima idea de cómo nos han dañado emocional y económicamente. Yo me dedico a vender galletas y me pedían dinero para entregármelo, cosa que no hicieron”, señala.
Afirma que, tras varios intentos, decidió no volver a ceder. Sin embargo, las llamadas continuaron. La más reciente ocurrió el 22 de diciembre, cuando —dice— recibió nuevamente una exigencia económica acompañada de una fotografía en condiciones indignantes.
EXIGENCIA DIRECTA A LAS AUTORIDADES
Susana sostiene que la familia ha entregado información relevante a las autoridades y cuestiona la falta de resultados.
“¿Qué más necesitan si la familia les entregamos información y detalles? ¿Qué están esperando para traer a las personas desaparecidas y detener a los responsables?”, reclama.
Señala que durante mucho tiempo optó por confiar en el trabajo institucional y evitar una exposición mayor para no entorpecer la investigación, pero hoy considera necesario alzar la voz públicamente.
La agrupación realizó el pasado 15 de febrero una marcha en el Malecón de Puerto Vallarta, donde encontraron respaldo ciudadano y muestras de solidaridad. Aseguran que la sociedad ha comenzado a comprender que ninguna persona merece ser desaparecida.
“NO NOS VAMOS A RENDIR”
Pese al desgaste emocional, Susana mantiene la esperanza de encontrar a su pareja. Envía un mensaje con la convicción de que algún día pueda verlo:
“Si él me ve o me lee, quiero decirle que lo estamos buscando, que seguimos en la lucha y no nos vamos a rendir hasta encontrarlo. Su hija necesita estar con él, su madre, toda la familia necesita paz”.
El colectivo insiste en que las familias no solo enfrentan la ausencia, sino también la revictimización a través de engaños y amenazas que agravan su situación. La exigencia es clara: resultados concretos y acciones firmes contra quienes lucran con el dolor ajeno.




