Alimentos, entorno y Feng Shui
Los alimentos suelen estar en el centro de las preocupaciones culturales y espirituales, y son un elemento imprescindible en el conjunto de la vida social. Estos aspectos forman parte de una unidad

Mantenemos una relación íntima y profunda con nuestro entorno. Todo cuanto nos rodea nos afecta de forma constante, al tiempo que dejamos nuestra marca distintiva en todos nuestros actos. La comprensión de esta relación constituye la base del antiguo arte chino del Feng Shui.
Cocinar y comer desempeñan un papel esencial en la cultura china Los alimentos son tratados como elementos medicinales, y el acto de cocinarlos es un arte sanativo. Los alimentos suelen estar en el centro de las preocupaciones culturales y espirituales, y son un elemento imprescindible en el conjunto de la vida social. Estos aspectos forman parte de una unidad.
En el enfoque de los alimentos que ofrece la cultura clásica china hay una sutil mezcla de varios tipos de sabiduría. Cuenta la leyenda que un hombre andaba por las montañas bajo un sol impecable. Aquel hombre llegó a una casita que se hallaba cerca del camino y llamó a la puerta. Una anciana le abrió. El caminante le pidió agua fresca y se quedó vacilante en el zaguán. La mujer insistió en que entrara y se sentase, y con la mano le hizo señas para que se colocara junto a una pared interior. A pesar de que el caminante tenía prisa, la anciana insistió en calentar agua y preparar té. Una vez estuvo hecho el té quemaba demasiado y en la superficie flotaban hollejos de arroz. Aquello enojó al visitante, y éste se vio obligado a permanecer sentado, aguardar a que el té se enfriara y a sacar con los dedos los hollejos. Finalmente, aquel hombre se marchó sin tan solo dar muestras de agradecimiento.
Pasados varios años, aquel mismo hombre anduvo de nuevo por el camino de la montaña. Encontró la casa de la anciana y llamó a la puerta. “He venido a darle las gracias”, dijo el caminante. “He tardado todo este tiempo en darme cuenta de la buena fortuna que tuve en llamar a su puerta cuando quería agua. Habría podido decirme que era una locura caminar bajo aquel sol abrasador; en cambio, me hizo entrar, me ofreció un asiento y protección, y dejó que me desacalorara y descansase.
Por esa razón se puso a hervir el té y le añadió los hollejos de arroz. Entonces fui incapaz de reconocer su amabilidad, y le ruego, por favor, que disculpe ahora mi enojo de entonces”.
Este relato habla del Feng Shui. La posición que la anciana escogió para su huésped era la que le podía garantizar comodidad y descanso: apoyar la espalda en la fresca pared interior. Es un relato que también habla de la medicina china. De haberle dado la anciana el agua fría que pedía, acalorado como estaba, le hubiese causado una fuerte reacción y, en potencia, perjudicial. El agua fría habría hecho que el cuerpo retuviese el calor, en lugar de liberarlo. Sin saberlo el caminante, la anciana le había evitado un choque térmico. El té caliente, por el contrario, fue la cura preventiva que el caminante precisaba, dado que el proceso en su totalidad permitió que el cuerpo restableciera de forma natural su estado de equilibrio.
El Feng Shui corresponde a un sentido íntimo del mundo. En la atmósfera se producen en todo momento cambios sutiles. De una forma natural los advertimos, y afectan a nuestro estado de ánimo. Hay habitaciones en una vivienda que nos hacen sentir irritables; en otras, tendemos a sentirnos algo apáticos y, aunque habrá quien atribuya estos cambios anímicos a la propia personalidad, sabemos perfectamente que reaccionamos ante algo muy real presente en esas habitaciones. Solicita una Asesoría de Feng Shui a tu casa o negocio al tel. 293-53-77
Arcelia Cortez
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