Aguas negras por doquier en Versalles; estudiantes, vecinos, comerciantes y turistas soportan olores nauseabundos
El colapso recurrente del drenaje durante el temporal de lluvias mantiene calles de la colonia convertidas en corredores de aguas pestilentes; restaurantes y comercios resienten las afectaciones mientras estudiantes y visitantes quedan expuestos al contacto con los escurrimientos.

Por Osvaldo Granados
Aguas negras por distintas calles de la colonia Versalles se han convertido en una escena recurrente durante el temporal de lluvias, particularmente en las últimas semanas, donde vecinos, comerciantes, estudiantes, peatones, automovilistas y turistas tienen que soportar escurrimientos pestilentes que recorren vialidades y terminan en las bocas de tormenta.
El problema se extiende por calles como Francia, Viena, Milán, Liverpool, Niza, Havre, Hamburgo, Palm Spring y Yugoslavia, cuyos escurrimientos terminan desplazándose hacia la zona de Las Glorias, en la Zona Hotelera Norte de Puerto Vallarta.
El olor es uno de los principales problemas para quienes transitan por el sector, pero no es el único. Las aguas contaminadas también representan un problema para peatones y automovilistas, pues al circular sobre ellas pueden mojar el calzado o las llantas de los vehículos, trasladando después el agua y los malos olores hasta viviendas y establecimientos.
UNA ZONA CON ESCUELAS Y ALTA ACTIVIDAD COMERCIAL
La situación cobra mayor relevancia por tratarse de una zona con una importante concentración de centros educativos y actividad comercial.
En el área se encuentra la escuela primaria pública Manuel López Cotilla, además de al menos dos colegios particulares de nivel primaria, un plantel de preparatoria y otro de nivel universitario de la Universidad Vizcaya.
Esto significa que diariamente cientos de estudiantes, padres de familia, trabajadores y personal educativo tienen que transitar por calles donde se presentan los escurrimientos.
El riesgo también alcanza a peatones que pueden sufrir caídas al intentar esquivar los encharcamientos o al caminar sobre superficies contaminadas y resbaladizas.
Para quienes utilizan calzado abierto, el contacto con el agua puede ocurrir directamente en la piel, mientras que otros terminan llevando a sus domicilios el olor y residuos adheridos al calzado.
RESTAURANTES Y CAFETERÍAS, ENTRE LOS AFECTADOS
El problema también alcanza al sector comercial de Versalles, particularmente a restaurantes y cafeterías que forman parte de la actividad gastronómica de la colonia.
Establecimientos que deberían recibir a vecinos y visitantes enfrentan calles con malos olores y aguas negras frente a sus accesos, una condición que afecta la imagen del denominado distrito gastronómico y genera una experiencia negativa para quienes llegan a consumir.
Algunos restaurantes y cafeterías lucen con menor afluencia y los comerciantes atribuyen parte de las afectaciones a las condiciones que prevalecen en las calles durante los episodios de colapso.
Para los turistas que llegan a alguno de estos establecimientos, la experiencia puede comenzar antes de sentarse a la mesa: primero tienen que atravesar los escurrimientos, soportar el olor y tratar de evitar que el agua alcance su calzado.
Cuando no lo consiguen, el problema deja de ser solamente visual y olfativo para convertirse también en un contacto directo con aguas de drenaje.
UN PROBLEMA QUE SE REPITE CADA TEMPORAL
Vecinos señalan que el colapso de la red de drenaje no es un hecho aislado y que la problemática se presenta de manera recurrente durante los periodos de lluvia.
La inconformidad también alcanza las respuestas de SEAPAL Vallarta, pues habitantes de la colonia consideran que las acciones realizadas hasta ahora no han resuelto de fondo el problema.
Mientras continúan los escurrimientos, las calles de Versalles siguen funcionando como paso obligado para estudiantes, trabajadores, vecinos y turistas, en una zona que además concentra establecimientos comerciales y gastronómicos.
El problema, por tanto, no solamente representa una molestia por los malos olores. También plantea interrogantes sobre las condiciones de la infraestructura sanitaria, el manejo de las aguas residuales durante las lluvias y las medidas que deben adoptarse para evitar que los escurrimientos terminen desplazándose hacia la zona costera.
