Elevadores descompuestos en a la UMA, una odisea para adultos mayores y personas con discapacidad
Tres de los cuatro elevadores del edificio permanecen fuera de servicio desde hace dos meses. Personas de la tercera edad y ciudadanos con movilidad reducida son quienes más padecen las fallas, mientras el Ayuntamiento admite adeudos millonarios en la renta del inmueble.

Por Osvaldo Granados
Acudir a realizar un trámite en la Unidad Municipal Administrativa (UMA) de Puerto Vallarta se ha convertido en una auténtica prueba de resistencia para decenas de ciudadanos, especialmente para adultos mayores y personas con movilidad reducida.
Desde hace más de tres meses, tres de los cuatro elevadores del edificio permanecen fuera de servicio, dejando a miles de usuarios con una sola opción funcional para desplazarse entre los distintos niveles del inmueble, sin embargo, esa única opción es tardada y lenta para brindar el servicio.
La situación provoca largas esperas que, en algunos momentos del día, pueden superar los diez minutos para utilizar el único elevador disponible, generando molestias, retrasos y complicaciones para quienes tienen dificultades para subir escaleras.
Muchos ciudadanos desconocen incluso que uno de los elevadores continúa operando, por lo que terminan utilizando las escaleras para llegar a las oficinas municipales.
UNA FALLA QUE EVIDENCIA EL ABANDONO
El problema no es nuevo, pero sí refleja las deficiencias acumuladas en el mantenimiento integral del inmueble.
De acuerdo con el subdirector de Adquisiciones y Proveeduría, Óscar Daniel Zamora Cuevas, gran parte de la infraestructura de la UMA ha quedado rezagada y requiere una modernización profunda, particularmente en sistemas como los elevadores.
El funcionario reconoció que las instalaciones demandan mantenimiento preventivo y correctivo constante, algo que no ha ocurrido de manera adecuada en los últimos años.
La situación se complica porque el Ayuntamiento de Puerto Vallarta mantiene adeudos por la renta del edificio, propiedad del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal).
MAL PAGADOR, MAL MANTENIMIENTO
Aunque en términos contractuales el mantenimiento mayor corresponde al propietario del inmueble, la falta de pagos oportunos por parte del gobierno municipal ha generado un escenario que hoy afecta directamente a los ciudadanos.
Las rentas del edificio superan el millón de pesos mensuales y, según se ha reconocido públicamente, existen adeudos acumulados por parte del Ayuntamiento.
Bajo estas condiciones, el propietario difícilmente puede realizar inversiones importantes en mantenimiento o modernización sin recibir los pagos correspondientes.
La consecuencia es visible todos los días: elevadores obsoletos, infraestructura envejecida y usuarios obligados a soportar las deficiencias del inmueble.
PIEZAS OBSOLETAS Y SIN FECHA DE SOLUCIÓN
Ante la presión ciudadana, el gobierno municipal decidió intervenir para intentar resolver el problema, aun cuando formalmente no le correspondería asumir el costo de las reparaciones. Sin embargo, la solución tampoco ha llegado.
Según información proporcionada por autoridades municipales, las piezas necesarias para rehabilitar los elevadores son difíciles de conseguir debido a que se trata de equipos antiguos cuyas refacciones prácticamente han salido del mercado.
Las partes requeridas llevan más de un mes en espera y hasta el momento no existe una fecha definida para la reactivación de los tres elevadores descompuestos.
Mientras tanto, miles de ciudadanos continúan enfrentando diariamente largas filas, tiempos de espera excesivos y dificultades de acceso en uno de los edificios públicos más importantes de Puerto Vallarta.
LOS MÁS AFECTADOS SON LOS CIUDADANOS
La UMA concentra una gran cantidad de trámites municipales, por lo que diariamente recibe a adultos mayores, personas con discapacidad, contribuyentes y ciudadanos que acuden a realizar gestiones administrativas.
Son precisamente estos grupos quienes hoy pagan las consecuencias de años de rezago en mantenimiento, equipos obsoletos y una relación contractual marcada por adeudos millonarios.
La exigencia ciudadana es simple: que los elevadores vuelvan a funcionar cuanto antes y que el edificio deje de ser una barrera para quienes más necesitan accesibilidad.
