Estoy aprendiendo…
He aprendido a vivir ligero de cargas, rencores, odios, mal entendidos, celos, recuerdos hirientes. He aprendido a cerrar capítulos lo más rápido posible, pero sin alterar los tiempos (…) He aprendido que el hombre sufre más por sus pensamientos que por la realidad

En mi breve camino por este mundo he aprendido que con miedo no se llega a nada, que siguiendo las reglas siempre, siempre te quedas donde mismo.
He aprendido que salir de mi área de confort ciertamente intimida y genera estrés, pero es simplemente fantástico cuando cruzas el puente. Y si acaso, el puente cae, aprendí a bañarme en el agua.
He aprendido que la gente siempre hablará por lo que hagas o dejes de hacer. He aprendido que siempre habrá gente dispuesta a creer en uno, y siempre habrá gente a la que le enfada tu éxito.
He aprendido que estar en paz con uno mismo, con Dios, con la naturaleza y, relacionarse sensata y prudentemente con las cosas materiales, te coloca en un estado emocional óptimo, que te hace emprender con gozo lo que sea.
He aprendido que hasta una roca puede ser atravesada por una pequeña gota de agua, cuando ésta es perseverante y sistemática.
He aprendido a vivir ligero de cargas, rencores, odios, mal entendidos, celos, recuerdos hirientes. He aprendido a cerrar capítulos lo más rápido posible, pero sin alterar los tiempos.
He aprendido que no puedo luchar contra el tiempo pues todo en la vida tiene su cauce. He aprendo que no podemos retener a las personas más tiempo en nuestra vida, de lo que la vida tenía dispuesto.
He aprendido que vale más la carcajada de un niño frente a ti, que el halago efímero y falso. He aprendido que las personas luchan con sus propios recursos mentales y emocionales, no tengo por qué esperar más de nadie, porque siempre cada quien da lo que tiene y lo que es.
He aprendido que nadie en la vida puede hacerse cargo por mucho tiempo, de nadie más que de sí mismo.
He aprendido que el hombre sufre más por sus pensamientos que por la realidad.
He aprendido que mi padre don Ramón Chávez, tenía razón: la talla de un hombre se ve, en su capacidad de ser agradecido. Por eso aprendí que lo poco, mucho, pequeño o grande que soy, lo es, por otros que llegaron, me enseñaron y se fueron.
He aprendido que todo lo que somos es bendición.
He aprendido que en medio de la incertidumbre, la mentira, el engaño y el dolo que a veces, se percibe en cantidad de personajes, instituciones y la vida social, siempre, pero siempre brilla más el amor, la luz, la esperanza, la abundancia, la alegría, la risa, la confianza.
He aprendido que siempre debo estar abierto a seguir aprendiendo hasta que el ataúd se cierre, seré aprendiz y entonces, hasta ese día seré enseñanza.
Creo que sigo aprendiendo a ser feliz.
Ramón Chávez Lara
CONFERENCISTA
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Twitter: @RamonChavezL
