Imprimir

¿Le dirías ‘feminazi’ a tu mamá por su temor a ser violada?

Escrito por Eduardo Herrera Merino on . Posted in Trinos Virtuales

 Por @Eduardo_HMerino


Sé que hoy todo será sobre el temblor, ya tocará hablar de ello y espero profundamente que todos quienes tengan familiares en las zonas afectadas no tengan algo que lamentar. No ignoro otros temas trascendentes para las redes sociales durante la semana, sin embargo hoy quiero dedicar mi columna a Mara Castillo y mi perspectiva sobre el caso y las reacciones al mismo.

El fin de semana se dio a conocer el paradero de la chica poblana perdida. Todos habíamos visto mensajes acerca de su búsqueda, era una ‘raya más al tigre’ de las desapariciones que vivimos a diario en este inseguro país. Indignante fue cuando anunciaron su hallazgo, asesinada y violada por un chofer de la empresa Cabify.

Era lógica la solidaridad social derivada de dicho suceso. Las mujeres alzaron la voz pidiendo justicia, exigiendo seguridad para su persona, poder dejar de temer durante su día a día. Surgieron ‘hashtags’ sobre #NIUnaMás, #VivasNosQueremos y otros tantos, muchas fotos se compartieron, miles de personas exigiendo lo más básico: libertad de vivir.

Y es que los hombres nunca vamos a entender qué se siente vivir con miedo. Empezaron a sacar cifras para ‘probar’ el mayor riesgo de ser varón, la mayor tasa de asesinatos en nuestro género, casos de asesinatos de mujeres a hombres que no cimbran las opiniones públicas. A todos ellos les pido reflexionen sus opiniones, son machistas, son misóginas, ofensivas y lastimeras.

Debemos entender que la inseguridad pública es un fenómeno que ataca a todos, cualquier persona tiene la misma probabilidad de ser robado, secuestrado o asesinado por fines de lucro. Eso está terriblemente mal, nuestro gobierno falla en garantizarnos seguridad pública, es un hecho. Pero entiendan cómo a ese riesgo, se le suma el de ser violentada sexualmente cuando se es mujer. Los hombres no sabemos el temor de sentir una mirada lasciva que pueda significar el preámbulo al abuso sexual.

Como sociedad nos hemos esforzado en minimizar la violencia contra la mujer. ‘Sólo es un chiflido’, ‘nomás un agarrón’, ‘¿pa qué te vistes así?’, ‘nomás te andas exponiendo’ son algunas frases donde se hace menos a la mujer y se les va educando para cuidarse de no ser abusadas y a que resistan las agresiones menores. Pero el punto es educar a los hombres a que no violen, que sepan respetar y tratar como humanos a las mujeres.

No todos los hombres son violadores, no se acusa a todos de serlos, eso no es lo que se exige ante este hecho. Se pide que las mujeres puedan quitarse el miedo a ser violentadas por ser mujeres. Cuando hay abuso sexual, sea de un tío, de un amigo, de un chófer, el crimen atiende al género de la afectada, o sea que las atacan por ser mujeres. Si luego la asesinan por cubrir su crimen, se habla de un homicidio por cuestión de género, un feminicidio. De ahí que se deba atender como un delito independiente, las matan por ser mujeres.

Leí gente diciendo necedades sobre si la ocasión hace al ladrón, con respecto de Mara subiéndose ebria a un taxi con un desconocido. Les recuerdo que nosotros lo podemos hacer sin detenernos a pensar si nos van a violar y asesinar.

Lo que le pasó a Mara Castillo le pudo pasar a cualquiera, ella no lo pidió, ella no lo buscó y es inadmisible que esto pase a diario. Las mujeres, nuestras novias, esposas, madres, tías, primas, hijas, no pueden salir a la calle y sentirse seguras por nuestra culpa. No desprecien esta exigencia con memes, con chistes sobre ‘chairos’ o ‘mamás luchonas’. ¿O le dirías ‘feminazi’ a tu mamá por su temor a que la violen?

Imagen DNA

Columna Invitada

Ellos trabajan por un mejor destino

 

 “La tuba la tuba” de Manuelito

images/notas/MANUELITOO.jpg

“Manuelito” es uno de los vendedores de tuba más conocidos en Puerto Vallarta, no solo entre la gente local, sino también por los turistas. Aunque es originario de Guadalajara, Juan Manuel Saldívar Soto, alias “Manuelito”, tiene 55 años de edad y 25 de haber llegado a vivir al puerto a vender esta bebida refrescante que es característica de la región. Él Siempre se encuentra acompañado de su esposa, Bertha López Giménez, a quien señala como su todo, su “brazo fuerte, amiga, apoyo, trabajadora, novia, y secretaria”. Ellos, con honestidad, respeto y entusiasmo, trabajan todos los días del año, por un mejor Puerto Vallarta.

Galería de fotografías anteriores

Videos